Surf en SD

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La vida está en el camino.

viernes, 6 de enero de 2017

Saludo de año nuevo

Ya ha comenzado el 2017, un año en el cual continuaré trabajando sobre las mismas bases que construí durante el año pasado.

Les envío un fuerte abrazo a quienes suelen visitar este espacio para regalarme su tiempo, al invertirlo en mis letras. El tiempo no vuelve y por eso valoro cada instante que me dan.

También pido disculpas por mi prolongada ausencia, sucede que había estado súper enfocado en un proyecto muy bonito que completé con éxito (Un poemario). Quizás algunos de ustedes recibieron la versión preliminar, si fue así, espero lo hayan disfrutado.

Que todo lo que desean para ustedes durante estos 12 meses que se nos vienen, se cumpla. Tengan cuidado con lo que desean.

Agradecido con ustedes,

L.F. Arias.

Si sonríes todo se hace más fácil, más bonito.


domingo, 2 de octubre de 2016

La Canción del Flamingo

Tú tarareabas la canción del flamingo
mientras yo masticaba ansioso
mientras yo tragaba nervioso
mientras mis ansias me consumían
mientras me moría
                               por ti.

La canción del flamingo fue mi pesadilla
un remanente lírico
que me acosó
que me atormentó
y huí de ella
cada vez que tuve oportunidad.

No sé qué siento por la canción del flamingo
porque me recuerda a ti cantándole a otro
y me recuerda a mí siendo un patán
pero ahí estamos juntos
en ese pensamiento burdo
que encierra a esa canción fatal.

Sí sé qué siento por ti
amor que afloró en mi pecho
regalo caído del cielo
belleza en medio del caos
un mito
ahora eres un mito
una leyenda a lo Zelda
un cuento para contarle
a todos los que saben de amor
a los que han perdido
y a los que han soñado
con algo como tú alguna vez.

Tú no eres mi calma
canción del flamingo
tampoco serás mi tormenta
ya no más
porque la oscuridad termina
las tinieblas se disipan
y me encuentro con la idea
de que yo soy mi calma
siempre debí ser mi calma.

Tú tarareabas la canción del flamingo
queriendo decirme algo
y no te escuché
no te volví a escuchar 
no te dejé hablar
y después anhelé tu voz
en mis oídos
y esa voz muda reaparece 
siempre
con tu canción
cada vez
otra vez.

Tú no eres mi calma
canción del flamingo
tampoco serás mi tristeza
ya no más
porque las sombras le abren
paso a la luz
y me encuentro con la idea
de que yo soy mi calma
y de que así serán las cosas
desde ahora hasta el final.


Una canción, un recuerdo.

L.F. Arias






viernes, 16 de septiembre de 2016

Yaya

Me dijiste que antes 
eras más feliz,
que tenías a un hombre
que no te amaba;
un sueño
en el que nadie creía.
¿Eras entonces
más feliz, Yaya?

¿Por qué?

Me confesaste que antes
te entregaste por completo,
que tenías la ilusión 
del casamiento;
un sueño
en el que solo tú creías.
¿De verdad eras
más feliz, Yaya?

No lo entiendo.

Me contaste de tu amigo,
al que la "o" se le podía
cambiar por una "a".
Al que le gustaba
lo mismo que a ti,
y eras feliz, Yaya.
Eras feliz en libertad.
Eras feliz siendo tú.

¿Qué pasó?

Me hablaste de tu amiga,
la de la boca grande.
La contadora insatisfecha.
A ella le faltaban cojones
para hacerse querer.
Ella no era feliz, Yaya.
Tú intentaste ayudarla,
pero no te ayudaste a ti misma.

¿Es difícil, no?

Me dijiste que
me extrañaste en la oficina
porque yo te hago reír,
porque soy un pervertido,
y mi habilidad con las palabras
te resulta divertida.
Soy un loco infantil,
desgraciado y perdido.
¿Cómo puedo hacerte feliz, Yaya?

No me digas.

Me pediste que deje
mi pasado atrás,
que me olvide de ella.
¿Qué tal si haces lo mismo?
¿Qué tal si volvemos a comenzar?
¿Qué tal si vuelves a ser feliz?

¿Eres feliz, Yaya?

Miénteme, por favor. 






Tu felicidad es tu responsabilidad.


L.F. Arias






viernes, 26 de agosto de 2016

Caminemos Esperanzados

Por: L.F. Arias


Lechería, Edo. Anzóategui, Venezuela, 2016

     Un hombre que conozco, y en cuyo juicio confío, me regaló hoy una definición de la esperanza que no había escuchado antes, y es que qué es la esperanza. Puedo pasarme enormes ratos pensando en una definición propia para esa palabra tan bella. Puede ser la esperanza el anhelo de que algo que queremos suceda, o también puede ser la vaga espera, que realizamos con fe, a que algo suceda. Pues quiero compartir con ustedes la definición que él me dio: “La esperanza no es lo mismo que optimismo. No es la creencia que algo saldrá bien, sino la certeza de que algo tiene sentido y que vale la pena luchar por él. La esperanza no es un aguardar pasivo, sino una actitud de construcción, de labrar lo que se busca conseguir e insistir en ello hasta el final”. Esta definición la sacó de un artículo de Ángel Oropeza titulado “Cómo combatir la estrategia madurista” publicado en Diario El Nacional, en ella el autor cita a Václav Havel.

     “Luchar por algo que para nosotros valga la pena”, ¿qué vale la pena para nosotros? Es algo que debemos internalizar. Vamos, los invito a profundizar en sus mentes a manera de ejercicio. Saben, ahora en agosto del año 2016 pienso en qué cosas valen la pena para mí. La familia vale la pena, hacer el esfuerzo de convivir en paz y ayudarnos unos a otros vale la pena. Las nuevas experiencias valen la pena, arriesgarse e ir a esos lugares que nos dan miedo o iniciarse en un arte, en un oficio; da miedo girar el volante para hacer algo fuera de la zona de confort, pero vale la pena. Hacer las paces con el pasado vale la pena, perdonar, tener compasión con uno mismo y dar espacio para que la paz se aloje en nuestras mentes vale la pena.

     Tengamos esperanza en nosotros mismos, en que vamos a estar bien mañana, porque estamos bien hoy; porque los errores de ayer no han sido más que grandes maestros. Seamos mejores personas para poder construir un mejor presente. Los invito a ser parte del cambio, porque es lo que Venezuela y el mundo necesitan: Mejores personas, personas con esperanza.

     Una mujer que conozco, y en cuyo juicio confío, me comentó hoy mientras íbamos en el bus que hay metas que requieren de un esfuerzo extraordinario para ser alcanzadas. Fue entonces que me puse a pensar en el significado de la palabra extraordinario, que no es otro más que algo que excede lo normal, por lo que un esfuerzo extraordinario viene siendo un esfuerzo superior al que solemos hacer.

     “Un esfuerzo mayor al que solemos hacer”, ¿Consideras que haces un esfuerzo mayor al normal de cara a alcanzar lo que quieres? Es otra cosa que debemos internalizar. Vamos, los invito a pensar en esta pregunta también. Yo puedo decirles que muchas veces no, ya saben… Yo no les voy a mentir. Sucede que lo urgente muchas veces saca del paso a lo importante, a lo que vale la pena. Muchas veces nos dejamos arropar por el ritmo trepidante de la sociedad actual. Permitimos que los problemas jueguen con nosotros, que afecten nuestra paz. Ya no más.

     Tengamos esperanza en nosotros mismos, en que eso que queremos lo vamos a conseguir, un mejor trabajo, concluiremos un proyecto, conoceremos a alguien que va a cambiar nuestro mundo, estaremos llenos de paz, seremos felices. Recuerden que somos mundos en movimiento, que generamos cambios en los demás, evolución. Trabajemos duro, hagamos ese esfuerzo extraordinario y llenos de esperanza llegaremos a nuestro destino. Si enfocan bien la mirada en el horizonte seguro podrán ver ese lugar con el que sueñan; los está esperando.


    Cada paso que damos hoy, nos acerca adonde queremos llegar. Pisemos firme entonces, caminemos esperanzados. 




lunes, 1 de agosto de 2016

Las Ballenas Son Felices

Que las ballenas sí pueden volar
y este es mi argumento:
Si el agua del mar
fuese viento
ellas se desplazarían
flotando libres
en busca de alimento
o de algo más
que solo ellas saben
que solo ellas buscan.

Que las ballenas sí pueden hablar
aunque sus voces no comprendas
porque si vuelan
hablan
sueñan
y son conscientes de algo más
que su mera existencia
submarina.

Qué las ballenas sí pueden sonreír
solo que no lo hacen porque
son muy gentiles
ellas saben que le tememos
a sus dientes
también saben bailar
y pasarse un buen rato
mientras reinan en
las profundidades del océano.

Que las ballenas son unas locas
y te lo dice un loco
que sí
las ballenas son felices
porque no se preocupan
por lo que va a pasar mañana
en cambio siguen volando
hacia la superficie
para asomarse fuera del mar
y expulsar chorros de agua
de sus cabezas
para saludarme a mí
y burlarse de tu incapacidad
de entenderlas
de entender que existe
algo más de lo que
tus ojos te muestran.



Puede que no lo veas, pero "el hoy" es hermoso.



L.F. Arias



miércoles, 13 de julio de 2016

Una Amiga Anónima

Me miras y no lo haces,
eres fría,
es tu manera de ser.
Me intimidas y desespero,
eres distante,
tengo miedo.
Me aterra la idea de
tenerte y que sea mentira.

Vives en la penumbra,
te gusta calcular;
es tu manera de actuar.
Me pones nervioso,
estoy inseguro.
Sueño con murciélagos
que me muerden las manos,
sangro sin saber
que lo hago.
No me duele.

Me asusta la idea
del contagio.
Asimilo tus maneras
y me congelo en el invierno
que brota de tus labios
cuando afirmas
que me disfrutas.

Caminas, me tientas,
sabes bien lo que haces
porque cada paso
lo has previsto.
Eres ingeniosa, 
eres un misterio
y disfrutas de torturar.
Me aprieta el pecho
tu voluntad de piedra.
Me entristece la idea 
de entregarme y
que no me recibas.

Me nubla
la idea de que
nos limites
al anonimato.
Entiendo que no haya
nada más.
Sin embargo,
me daría gozo
considerarte, alguna vez,
como algo más que
una amiga anónima.



El trato es claro: No hay algo más. ¿Por qué querría más?



L.F. Arias



martes, 5 de julio de 2016

Esperando Explicaciones

Por: L.F. Arias


Yo a veces le pido a Dios que me explique qué es lo que está pasando, ¿y sabes qué hace? Se hace el loco. Me comentaba el otro día mi buen amigo Roberto Ettegui. El hombre me lleva unos 25 años, pero sigue siendo un chamo. Soy un adulto joven, contemporáneo, tú me entiendes. Siempre dice él. La conversación tuvo lugar en su casa. La ocasión no era otra que la de su cumpleaños. Cuando le pregunté qué podía darle, él se echó a reír y me dijo que una caja de cervezas, me tomó 2 horas persuadirlo para que me aceptara dos botellas de ron, porque lo crean o no (si no viven en Venezuela) no había cervezas en las licorerías ese fin de semana. 

Y es que, coño, Floyd. No tiene sentido esta vaina. Continuaba con su discurso motivado por la situación actual del país. Roberto que acaba de superar el medio siglo, vaya que pateó calle en sus veintes, se pueden imaginar entonces cómo se siente. ¿Cómo es posible que uno cumpla años y no pueda tomar cerveza? ¿Qué clase de infierno es este? La escasez del líquido dorado no fue algo que nos cayera por sorpresa a los venezolanos, hacía tiempo que lo esperábamos con resignación. Cuando no haya caña, bajarán los cerros... ¡Qué mentira! ¿En dónde están que no los veo? Claro, bebiendo cualquier otra guevonada que hayan podido pagar. Roberto negaba con su cabeza. No hay arroz, ni pasta, ni harina, ni aceite… ¿Y ahora me van a quitar la cerveza? No me jodan vale. Uno queriendo celebrar otro cumpleaños y no lo dejan... Por lo menos no como uno quiere. Estábamos mirando la calle desde la ventana de su balcón. Las personas caminaban apuradas. Ni siquiera porque la luz del día seguía bañando las calles, gracias al cambio de horario decretado por el Gobierno, la gente parecía sentirse segura. Lo único cierto de todo esto, es que ahora te roban con iluminación natural a las siete “de la tarde”. ¿Quién podría sentirse seguro en una de las ciudades más peligrosas del mundo?

¿Te acuerdas de los viajes a Margarita? Sí que acabábamos el trapo allá. Roberto hacía alusión a las numerosas visitas  a la casa de sus abuelos. En aquellos días viajábamos todos los del grupo: Tati, Ari, Marcos, Gustavito, él y yo. Las parrilladas, las noches en la playa, las rumbas. ¿Cómo olvidarlo? Fueron años de dicha. Y eso que tú no estabas en la cuarta República, tuvo sus momentos difíciles, pero era mejor que los mejores años de esta quinta. Lástima que nunca lo sabrás porque a los únicos presidentes que has conocido son a Chávez y a Maduro. Siento pena por ti. Hasta yo siento pena por mí. ¿Será que estoy dejando que los mejores años de mi vida se sequen acá?

Yo sé que sí te vas a ir, no me has dicho nada, pero se te nota en los ojos. Te da miedo, pero lo vas a hacer con miedo. Tú sabes que sí. Roberto lleva meses insistiendo en que este 2016 es vital, o Venezuela se termina de hundir o comienza a subir como la espuma, no hay punto medio según él. La noche es más oscura antes del amanecer. Tati, con quien se casó a finales de 2008 y Martha, una amiga, atravesaron la sala para traernos los tragos recargados. Hoy estamos acá por tu cumpleaños, gordito, ya dejen de hablar de política. Ella siempre ha sabido calmarlo. Vámonos, Martha, ya van a estar listos los brownies. Se marcharon de nuevo. No sé qué haría sin esta mujer. Me dijo Roberto.

Sabes, Floyd, creo que le he estado pidiendo explicaciones con respecto a lo que sucede en el país al equivocado, Dios no me va a responder esa pregunta. Tengo que preguntarle es al Diablo, porque esta situación es macabra. Los últimos rayos del sol desaparecieron. Las mujeres se reían en la cocina, algún chiste feminista de esos que le gustan a Tati habrá sido el motivo. Nosotros continuamos conversando, cambiamos el tema, mientras veíamos cómo la gente atravesaba la avenida a las carreras por miedo a ser robadas. Ya saben, lo normal.